Retornando

Un día fui de carne,
pretendí ser de oro.

Hoy me humillo ante el barro,
me dejo llover por sus costillas,
vuelvo a la sangre de la tierra abierta

-de a poquito vuelvo-

Voy dejando mi nombre,
mi sombra y mi relincho.

Ya no busco el espejo ni la huella,
me abro al horizonte de la arena,
al mar de la ceniza,
al rugir de los vientos.

De a poquito vuelvo
a semillar la tierra.

(c) Luciano Ortega
10 de junio de 2016

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