Desde el patio

Cuando me duele el alma
y me hacen una herida,
al mundo se la hacen.

Cuando matan mi silbo a plena madrugada,
asesinan el silbo del planeta.

Cada vez que mutilan a un niño en la vereda,
es a mi que me trizan y me tuercen el ánimo.

Con cada desamparo me despueblan
y abortan el ombligo en baldíos sin madre.

Soy huérfano asolado en la cuna sin casa,
en las cárceles tiesas,
en el loquero tenso con paredes roídas.

Por eso es que entre llagas
vuelvo a salir al patio,
a buscar en el baile una guitarra abierta,
una cuerda a los vientos,
tu boca con el beso
y los hijos jugando.

Porque vale la pena este parto chiquito,
este paso contiguo,
este apenas nosotros apostando al abrigo,
defendiendo la sombra que hacemos en el piso.

Porque me duele el mundo
y también la rodilla,
y porque soy dichoso
con el hombro y el pecho.

Hoy levanto lo propio
y custodio mi risa,
con lágrimas y vísceras;

y salgo al nuevo día
con redondez de vientre.

(c) Luciano Ortega, del libro “Con apenas lo puesto”.

Ilustración: Luciano Ortega

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