Un día como hoy, por Luciano Ortega

Almanaques , segundos a la redonda. “Eso que todavía no es, ya fue y es precioso”. Otra vez Hugo replicando: “Lo que la vida te regala es eso que a ella misma aun no le ha sucedido, que los que tenemos que forjar ese regalo somos vos, yo, los dos juntos. Se trata de un obsequio a completar, de un pequeño milagro a construir. La maravilla y el misterio de existir, respirar, sentir la sangre latiendo, la piel que nos sostiene y que es lo más profundo que a uno lo habita y a través de la cual le toca acontecer. Detenerse, percibir el pulso, lo que puja. 

Cumplir años no es ningún mérito, sin embargo cada minuto que habitamos, habita y habitará el gesto de ciertos actos que hemos sido capaz de poblar; que están allí testimoniando con sus pro y sus contras.

Hoy hace 36 años que Pelusa Oliveras y yo, Luciano Ortega, integramos El Teatro de Títeres “Los Juglares”.

Ella, yo, los títeres con sus historias que nos fueron naciendo, su recorrido, sus idas y sus vueltas, sus recodos, sus actos anónimos y públicos pujan por hacerse presente y saludar, agradecer, reafirmar, nutrir, recordar, sospechar, seguir dando vida a una simple aventura de saberse siendo todavía en el oficio de titiriteros.

Nuestros hermanos mayas aportaron sospechas como estas: el futuro está en el pasado, la realidad que nos sucede a cada uno de nosotros es de los ojos para adentro. Sospechas y concepciones, la del tiempo circular por ejemplo: cada día es una vida en si misma. Hoy es el día, aquí y ahora, para el gato, para el pájaro, para los antiguos y los recién nacidos, hoy es el día y su tiempo es circular y nos pertenece a todos por igual, al que se está por morir y al que comienza a vivir. Si la sospecha radica en que el futuro está en el pasado, si estás transitando el gerundio “existiendo” y pretendés bailar hacia adelante, la pregunta es: ¿cómo podrías lograrlo si antes nunca lo hiciste?

Miro entonces con los ojos hacia adentro, hurgo en estos 36 años a la redonda y encuentro ciertas pizcas de futuro que me alientan.

Hoy, Pelusa, los títeres y yo sentimos que hay ritos fantásticos que llaman a festejar, ecos aflorando desde la rendija y las fisuras. Por lo tanto los que integramos el teatro de títeres “Los Juglares” brindamos por todos los Pierrot y las Colombinas, por todos los Juancitos y las Marías, por todas las valijas y los caminos que siguen invitándonos a seguir echándole más vida a esta vida trashumante y calentita que es posible armar a la vuelta del recodo; no tan lejos de la esquina más cercana.

Hoy no nos surge transcribir currículos ni trayectorias, con homenajes o sin ellos. Simplemente el intento es brindar, festejar la ceremonia de este ahora que aún nos aúna a Pelusa y a mi. Nos casamos por civil el 22 de julio del 77 al mediodía –era viernes-; el domingo 24 a las 11 de la mañana estrenábamos nuestro primer espectáculo como dúo en el Teatro Quintanilla de la ciudad de Mendoza: “…había una vez.” 

¿Qué pasó el día sábado 23 de ese año? Besos y ensayos era el pasillo obligado, una obligación necesaria, requerida, anhelada. Y hoy en este 24 de julio del 2013. ¿Qué nos pasa a los integrantes del elenco, tanto humanos como fantásticos? Nos pasa que estamos atravesados por obligaciones que se le parecen bastante a la de aquellos días y que siguen siendo necesarias y que el tiempo cronológico no supo, y hasta quizás no quiso deteriorar -y eso que pasaron sucesos muy fuertes y potentes-. Sin embargo aquí estamos compartiendo esta nuestra alegría chiquita de seguir siendo parte de este nuestro elenco. Pelusa y yo no necesitamos alegrías grandes, nos genera cierta desconfianza todo lo grandote y ostentoso. En esta etapa de nuestra vida estamos aprendiendo a agradecer la cercanía y lo pequeñito, a seguir alimentándolo como las plantitas de mesetas. Simplemente sentimos que la memoria es un verbo que es indispensable abonar aquí y ahora. Y ya que mencioné a los mayas, diré que hoy 24 de julio, según su calendario, es el día de fin año y que mañana 25, es el día sin tiempo, un día fuera del almanaque, un huequito cronológico para detenernos y mirarnos hacia adentro, para tocarnos la piel, para abrazar el instante.

Y ya que estamos tan próximo a ese día sin tiempo; aprovechemos, además de brindar, para dar gracias: los títeres, Pelusa Oliveras y yo, Luciano Ortega, damos las gracias a todos los que nos permiten aun hoy suceder y festejar desde esta orillita vital y caminante. 

Luciano Ortega, integrante junto a Pelusa Oliveras del teatro de títeres “Los Juglares”

24 de julio 1977-2013

Las Heras, Mendoza, Argentina.

(El texto y la fotografía compartidas en este blog de Luciano Ortega han sido publicados por el autor en facebook)

© Adriana Martinetti

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