Sólo digo por hoy

Hay demasiada sangre y tinta derramada, demasiadas palabras en el aire y las pantallas, un estruendo feroz y desbocado. Hay demasiada tiza y carbonilla, demasiadas paredes y pizarras; demasiadas esquirlas, mucha pólvora; estallidos de átomos, trompadas al boleo; demasiados carteles y señales, demasiados señuelos y alambrados, demasiados discursos sin orejas. Quizás debiéramos llamarnos al silencio para no quedarnos mudos para siempre. Quizás ya sea el tiempo -sólo digo quizás- y volvernos al tacto, restaurarnos la piel y las costillas, calmarnos esa sed de ser tocados, de tocar y de olernos; olisquearnos los unos a los otros, sin pedirnos permiso, sin llenar formularios ni contratos. Y en nombre de esa sangre y esa tinta derramada, no rompernos el alma ni la cresta; por lo menos por hoy, por un ratito; sólo digo por hoy, y aquí cerquita.

(c) Luciano Ortega

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