Mientras duermes y escribo

No puedo descifrar
el por qué de la bruma y la distancia,
su riesgo permanente
y el beso no parido aquí en el cuerpo.

Pero se que tu duermes
en la cama de a dos que construimos
y que junto a la tarde
se desgasta entre sombras su madero,
que el sol sigue en lo alto,
arriba de las nubes,
más allá de montañas y de lunas.

Pero aquí en la vereda el tiempo crea arrugas,
pone mustias las flores
y juega en la semilla a parir nuevos ritos.

Nuestro gato maúlla sin perturbar tu sueño.

Habrás de despertarte
y yo por la cocina intentaré un café.

De todos modos
no bastará el posillo para volverse eternos.

¿Quién habrá de partir,
el tiempo o nuestro cuerpo?

No es posible en la foto quedarse detenidos,
a pesar de los gestos
y algún rasgo fugaz como grafiti.

Pero igual este rito de escribir mis porfías
y tu sueño en la pieza,
no deja de apretarnos el ombligo
y abrirnos a la fiesta del instante.

No se por qué yo escribo,
ni por qué tu descanso,
ni por qué despertarse del hechizo.

Pero el pájaro trina
en el árbol de enfrente
y el gato sigue errando
por el patio y la tarde.

(c) Luciano Ortega

Publicado en el blog del poeta.

De su libro:  Con apenas lo puesto.

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